Esa noche se reencontró con el azul del cielo. Aquella mirada, aún después de tanto tiempo, la sintió mucho más real que cualquier condescendencia disfrazada de amor. La cura había ido hasta él. Corrió hacia ella a todo corazón, dejando atrás el falso paraíso, y congelándose bajo la torrencial lluvia, la besó.